La firma EY revela a través del estudio Trabajo Reimaginado que la desconexión entre la tecnología y el talento humano limita el potencial productivo. Las empresas que no logran integrar la IA con su cultura y liderazgo pierden competitividad crítica.
CIUDAD DE MÉXICO, 13 DE JULIO DE 2026. — La alta dirección y los consejos de administración enfrentan un desafío fundamental: la integración entre el talento humano y la tecnología. El estudio Trabajo Reimaginado de EY subraya que la IA por sí sola no garantiza resultados si no existe una estrategia alineada. Actualmente, aunque el 93% de los roles en Latinoamérica incorporan la inteligencia artificial en sus tareas, apenas un 5% logra transformar esta adopción en un acelerador de productividad real, desperdiciando una parte significativa de su potencial operativo.
El costo de la desconexión tecnológica y organizacional
El informe enfatiza que implementar herramientas avanzadas sobre estructuras frágiles o culturas organizacionales débiles provoca un estancamiento en la eficiencia. Por consiguiente, la inversión inicial no se traduce en valor sostenible ni en beneficios tangibles a largo plazo. Según EY, las organizaciones deben dejar de ver la tecnología como una solución aislada y empezar a considerarla como una capacidad que requiere capacitación constante, esquemas de incentivos adecuados y, sobre todo, una gestión estratégica del talento.
“La alta dirección debe reconocer que la tecnología no corrige por sí sola las brechas organizacionales. El valor de la innovación se materializa únicamente cuando talento, cultura y liderazgo están alineados con la estrategia. La verdadera ventaja competitiva no vendrá de adoptar IA, sino de integrarla intencionalmente en la forma de trabajar: convirtiéndola en una capacidad organizacional que amplifica el talento, acelera la toma de decisiones y transforma el modelo operativo con claridad de propósito.”— Carolina González Alcántara, Socia Líder de People Consulting de EY Latinoamérica.
Hacia una cultura de aprendizaje continuo
Finalmente, el documento concluye que el cierre de la brecha de habilidades depende de cinco capacidades críticas: aprendizaje continuo, una cultura que fomente la experimentación, sistemas de recompensa alineados, gestión saludable del talento y un liderazgo con visión clara. En conclusión, las empresas que logren integrar la IA en su ADN operativo, convirtiéndola en un facilitador humano y no en un fin en sí misma, serán las que lideren la transformación en los próximos años.
