El Gobierno del Reino Unido implementará una ley para prohibir el acceso de menores de 16 años a redes sociales a partir de 2027. La medida busca limitar funciones adictivas y riesgos digitales, posicionando al país a la vanguardia global en la regulación de plataformas.
LONDRES, 17 DE JUNIO DE 2026. — El Gobierno del Reino Unido ha marcado un precedente al anunciar una legislación histórica que prohibirá el acceso de menores a redes sociales a los ciudadanos menores de 16 años a partir de 2027. Esta ofensiva regulatoria, liderada por el primer ministro Keir Starmer, pretende transformar la experiencia digital de los jóvenes mediante restricciones que van mucho más allá de lo planteado por otras naciones europeas.
Alcance de la normativa sobre el acceso de menores a redes sociales
Asimismo, las medidas británicas no se limitan únicamente a un bloqueo de edad. El plan incluye restricciones sobre funcionalidades críticas de plataformas como TikTok, Instagram, Snapchat, Facebook, YouTube y X. Entre las prohibiciones destacan el veto a transmisiones en directo, la limitación de contacto con desconocidos, posibles toques de queda digitales y el control sobre el diseño del “scroll infinito”.
Por otra parte, el Gobierno británico también ha puesto la lupa sobre los chatbots de inteligencia artificial con funciones de acompañamiento, buscando proteger a los menores de interacciones que puedan comprometer su desarrollo o bienestar emocional.
“Europa está entrando en una nueva fase regulatoria donde ya no solo se cuestiona la edad mínima de acceso, sino el propio funcionamiento de las plataformas y sus dinámicas adictivas.”— Portavoz del Gobierno, Ejecutivo del Reino Unido.
Desafíos técnicos y el futuro de la identidad digital
De igual forma, el éxito de esta normativa depende de la capacidad de las empresas tecnológicas para verificar la edad sin vulnerar la privacidad. Aunque se evalúan métodos como la biometría o la validación documental, el uso de VPN y otras herramientas de evasión sigue siendo el mayor obstáculo técnico para los reguladores.
Finalmente, esta ola regulatoria anticipa un cambio estructural en Internet, donde las plataformas deberán abandonar la autorregulación para someterse a una supervisión estricta sobre cómo diseñan sus algoritmos y gestionan la interacción de sus usuarios más jóvenes.
